No te salves. Un poema, un libro y la letra más bella que conozco.

Han pasado diez años desde que un 3 de marzo de 2011 llegué a Lima y descubrí, oculto en un bolsillo de mi mochila, un poema de Mario Benedetti con el que mi pareja me deseaba buena suerte.  Lo que vino después fueron tres intensos meses por las selvas del Perú cuyo recuerdo es tan grato y duradero que, a veces, siento que viví años allí.

De aquella experiencia nació “Biólogo en salsa verde”, un libro por el que el pasado viernes 23 de abril, día del libro, recibí una bella pieza cerámica con la que reconocieron a ganadores y finalistas en el 7º Premio del Libro Ateneo Riojano. Solo puedo decir GRACIAS.
 

Afortunadamente, y como exhortaba Benedetti, no me salvé.

NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
(...)
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora ni nunca

No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
solo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

Pero si pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
solo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

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